Federico Losantos tenía 46 años. Era un hombre sano, deportista y sin ninguna dolencia reconocida. Sus últimos días se desarrollaron con total normalidad. Por eso mismo, todo el mundo se vio sorprendido por su repentina muerte…

 … Este es el principio del reportaje del que todo el país estuvo hablando durante meses, del que todos los medios de comunicación se hicieron eco. “¿Por qué?”, se preguntarán. Cosas así ocurren todos los días. Sin embargo, esta triste noticia escondía mucho más. Una historia compleja y truculenta donde las haya. ¿Quieren saberlo todo sobre ella? ¿Sí? Entonces no pierdan detalle de lo que voy a narrarles a continuación. Este es el resultado de una ardua investigación que duró semanas, meses. Podría decir, sin lugar a dudas, que fue lo más difícil a lo que me he enfrentado durante toda mi carrera. Como adelanto, solo les diré que Federico sabía perfectamente cómo y porqué había terminado en ese ataúd.

Día 1. Entrevista con la viuda.

−¿Cómo se enteró de la muerte de su marido?

−Por su secretaria. Fue ella quien encontró el cadáver y llamó a la ambulancia. Luego me llamó a mí para que fuera corriendo.

−Según el informe del forense, la causa de la muerte fue un paro cardíaco. No es usual que un hombre de la edad de su esposo, y más siendo deportista como lo era él, sufra un infarto…

Es sorprendente la compostura que muestra la viuda tras haber perdido a su marido hace pocas semanas. Casi se podría decir que le da igual que su marido ya no esté. Quizás sea típico no mostrar pena o abatimiento en estos círculos tan elitistas, o puede que realmente no le importe lo más mínimo el fallecimiento de su cónyuge. Si yo descubrí indagando solo un poco que el hombre en cuestión tenía una amante, ¿por qué ella no podría saberlo también?

Día 2. Entrevista con la secretaria.

−Según la esposa del señor Federico Losantos fue usted quien la llamó para comunicarle la muerte de su esposo. ¿Esto es así?

−Sí. Justo después de llamar al 112, la llamé para decirle que había encontrado al señor Federico en el suelo de su despacho.

−¿La notó afectada por teléfono?

−La noticia la pilló por sorpresa, como a todos. Pero, sinceramente, tampoco podría decirle que la noté triste o angustiada. Simplemente sorprendida.

La ayudante del fallecido sí que se muestra compungida por la terrible noticia. Según me ha contado, llevaba más de veinte años trabajando en la Caja Trevisa. Casi quince de esos años como secretaria del señor Losantos. Me describe a un hombre amable, cordial y extremadamente generoso. “El jefe que cualquiera podría desear”, según sus propias palabras. Tal y como era de esperar, dice no saber nada sobre ninguna amante o demás asuntos personales del fallecido. Sinceramente, no hay quien se la crea. Después de veinte años en esa empresa tiene que conocer todos los tejemanejes de todos y cada uno de los empleados.

Día 5. Entrevista con la (supuesta) amante.

Tras un par de días de averiguaciones, he conseguido hacerme con la dirección de la supuesta amante del fallecido. Una vez allí, he descubierto algo más impactante de lo que podría haberme contado ella. Después de unos minutos llamando a la puerta, el vecino de al lado ha salido al rellano y me ha dicho que la mujer que vivía en ese piso fue encontrada muerta hace tres semanas. Dos días antes de Federico Losantos. He hecho un par de llamadas y, según la versión policial, se trata de un robo que salió mal. En resumen, dos personas que, supuestamente, eran pareja mueren con dos días de diferencia. ¿Casualidad? No lo creo.

Continuará…

Por Rodrigo Reynolds.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s