The_Empty_Bed_by_serrah

Estoy cansado de oír que todas las adicciones son malas. No lo entiendo. Cada vez que esnifo tu cuerpo es una sensación indescriptible. ¿Qué puede haber de malo en eso? Quizás que los otros tantos cuerpos que he probado me hacían sentir igual. Quizás que sobre ellos derramé promesas que se rompieron cuando cerré la puerta. Lo peor, sin duda alguna, es que todas esas veces me prometí a mí mismo que tú serías el definitivo. Y, definitivamente, puedo decir que me engañé, que te engañé y que sigo siendo adicto a los engaños. Adicto a los besos perecederos, a los brazos que no abrazan, a las palabras que no valen nada. Soy adicto a todo aquello que se esfuma. Aquello para lo que no necesitas consuelo. Porque no hay llanto, ni lamentaciones. Solo sudor. Palpitaciones. Taquicardias que no aceleran el ritmo cardíaco. ¿Cómo puedo explicarlo? Me enganché a los mensajes que nadie lee, porque ya has leído miles como ese. A las distancias que no son distancias. Porque estando cerca o estando lejos, sigue dando igual. Me enganché a no dejar el tiempo correr. O a dejarlo ir tan rápido, que no nos dé tiempo a nada. Que la próxima vez que te vuelva a ver, solo recuerde que eres el tipo que se corrió como corre el tiempo.

Hace tanto que me prometí que dejaría atrás todo esto. Pero aquí sigo, sin entender qué hay de malo en ser adicto.

Por Rodrigo Reynolds.

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