Grito, abatido.

Me ataste tan fuerte.

Tan fuerte que ni el tiempo,

maldito embustero,

me ayuda a liberarme.

Porque hoy te veo.

Fuerte, denso.

Como aquel mal recuerdo.

Un tormento.

Que no tiene fin.

Que me ata cada noche.

Y tú, no vienes a liberarme.

Estás aquí, quieto.

Como aquel tormento,

que no tiene fin.

Por Rodrigo Reynolds.

arbol

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