La memoria es traicionera.
Tú lo sabes, yo lo intuyo.
¿Ya han pasado treinta años?

 

Y después llega tu beso.
Todo se me olvida.
Treinta años y muchos días.
Solo eso.

 

Sin tu presencia, todo es soledad.
¡No me lo preguntes más!
Sí, tengo treinta años.

 

 
Vuelvo al pasado y oigo gritos de locura.
Dicotomías inseguras, fronteras invadidas.
No importa la edad, tenía treinta años y
demasiadas nueces.

 

Por Hada Torrijos

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s