1. No ocuparás el lado de la cama del dueño de dicha cama.

Yo creo que esta, al menos para mí, es una de las reglas más importantes. Creo que está bastante claro lo que quiero decir; pero, de todas maneras, voy a explicarme un poco.

Cuando te invitan a pasar la noche en una casa ajena, ya sea para pasar a la siguiente fase, y sí, con esto quiero decir sexo. O, simplemente, para dormir como amigos. ¿Qué la mayoría de estos casos también acaban en sexo? Sí.  Sea el que sea tu caso, cuando estás en una cama que no es la tuya, debes hacer la pregunta de rigor: “¿Prefieres algún lado de la cama?” Y si la primera respuesta es negativa, debes volver a formular dicha pregunta. Seguro que a la segunda vez, tu anfitrión muestra sus gustos.

Puede que todo esto os suene como algo demasiado superficial o, hablando claro, muy estúpido. Pero seguro que todos vosotros tenéis vuestro lado favorito a la hora de dormir. Y que alguien, al que puedes conocer más o menos, venga a usurpar ese lugar pues jode. Y mucho.

Antes de que digáis nada, no me vale la respuesta de que no quieres parecer borde. Le has invitado a tu casa, creo que eso ya dice bastante de ti. Y, además, el chico que está medio desnudo delante de ti con el que habrás hecho lo que te haya venido en gana (o lo que se haya dejado, que hay mucho estrecho suelto) no se va a ofender porque le hagas ponerse al otro lado. Es muy simple:

  1. ¿De verdad crees que cuándo acabe contigo, o tú con él, va a preocuparse de dónde descansar? Dudo mucho que sepa si quiera donde está. Entre lo que cansa estar brincando por ahí de fiesta y tus supuestamente apasionadas embestidas sexuales, el chico va a estar acabadísimo. Lo único que se le pasa por la cabeza es dormir y descansar un poco, aunque sea en la alfombrilla de la ducha.
  2. No está pensando en dormir. Quiere repetir, es decir, tienes un animal sexual justo al lado. Déjate de dormir, de lados de la cama y TIRATE ENCIMA SUYA.

Ahora creo que todos me entendéis un poco mejor.  ¿Qué os parezco un loco? Puede. Pero, lo siento, me gusta mi lado de la cama. Además me gusta dormir en diagonal.

Y hasta aquí, el primer mandamiento. Nos vemos en el siguiente.

Por Rodrigo Reynolds.

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